No hay vacantes!

Los Gigantes

Posted on: septiembre 30, 2008

Los gigantes nos mueven con hilos de seda, del grosor de uno de sus cabellos, tejiéndolos al latido de nuestro corazón, nos elevan con la fuerza de una de sus sonrisas y nos derrumban con el peso de una de sus lágrimas. Así de gigantes son nuestros niños…

Yo fui niña, pero bien poca memoria me queda de aquello, ¿Qué extraño de esos tiempos? Extraño ese sentido de aventura que me daba el explorar…

Es una maravilla ver a un “gigante” superar en un año tres veces su peso al nacer…, terrible es al contrario verlos consumirse ante la falta de alimento o ante la incapacidad de su cuerpo para alimentarse, verlos perder calor mucho mas rápido que un adulto, verlos llorar de dolor… ver cómo deja de latir su corazón, devastador es verlos morir sin poder hacer nada… Maravilla, maravilla es verlos ovillarse en cualquier manta, pegaditos a tu cuerpo en el invierno de cada día…

‹‹Se va a morir››…. Comentaban entre médicos, delante de su cuerpecito lleno de mangueras y maquinas titilantes… Comentaban mientras pensaban que yo no los escuchaba…Y así sucedió, por muy infortunadas circunstancias, mi hijo murió.

Los hijos muertos, tema tan difícil. Con el paso del tiempo me fui dando cuenta que no estaba sola en ese duro camino, muchas madres y padres lloramos a nuestros hijos muertos. Situación totalmente antinatural, esperamos morir mucho antes que un hijo, nunca al contrario, los padres de hijos muertos no tenemos ni siquiera titulo, no somos ni viudos ni huérfanos, ni abandonados, sólo tenemos un hueco enorme en el corazón, un hueco enorme en la vida, por las venas se nos fugo el alma pero continuamos respirando. Así con los días me di cuenta que este era un tema que ninguna persona cercana querría tocar conmigo, que si por casualidad se hablaba seria de manera breve buscando cualquier excusa para cambiar de tema… y los entiendo, unos querían evitarme el dolor de recordar, cómo si por no hablarlo el dolor se pudiera borrar, para otros es tan insoportable la sola idea de pasar por esto que surge la negación , palabras de consuelo cómo ‹‹ era muy pequeño, apenas si conviviste con tú bebe, deberá dolerte menos ›› ¿Y acaso si son muy pequeños los hijos es mas grande o menor la perdida?. Con la muerte, justito a su lado, llega la culpa, llega y se pega a ti, se sienta en tu mesa, se mete a tu cama, va al trabajo contigo, por qué nunca, ni la acción más desesperada o heroica será suficiente, si perdiste la vida de un hijo… Alguna vez me han dicho, ‹‹has envejecido pronto… ›› ciertamente no debo lucir esplendida y me provoca una sonrisa interna saberme entera a pesar de las canas prematuras…

¿Por qué escribo esto?… Es un intento de exorcismo por qué a sido demasiado el dolor para saber con claridad que hacer con él… lo que si se, es que estoy viva! Con la piel menos lozana quizá, con menos brillo en los ojos, con más penas que se pegaron a mi vida como imán después de perderlo, pero !VIVA! Hoy mi lengua larga necesita anunciarlo, harta de la rabia, de la culpa y del dolor, hoy ¡“Mudo de piel” por qué estoy viva! Y no se cómo, pero agradezco estar viva, no sobrevivir, sino disfrutar, sentir, reír, planear, a veces puedo mandar la culpa a lo más profundo de mi colchón y recordar sólo las alegrías que mi hijo nos regalo, al igual que otros padres y madres que han decidido continuar caminando al lado de todos los demás regalos que la vida nos sigue dando.
“Tú ángel mió luchaste por vivir, yo elijo vivir luchando”

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2 comentarios to "Los Gigantes"

Ah que agradable sabor de boca me llevo, mi muy estimada dulcelunar, que gran tema.

Sin lugar a dudas, un gigante que nos abandona no es algo sencillo de hablar y muchísimo menos de asimilar; sin embargo es de notar que realmente nunca nos quedamos solos, las memorias y los buenos recuerdos quedan ahí.

Es muchísimo muy agradable el ver a un padre o madre huérfano (siempre he creído que son los niños los grandes maestros) recuparse a este nivel.

Mujer tu cada vez mas me sorprendes, no solo es la manera en que has escrito esta ocasión, es que eres una gran mujer, muy fuerte y por lo que leo de ti muy feliz. Me has llevado de esa tristeza que obscurece los corazones a esa tranquilidad casi angelical.

Gracias le doy a Dios por tenerte como amiga!!!

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