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Moralidad y Culpa

Posted on: enero 20, 2009

La culpa y sus problemas

La culpa y sus problemas

Perla el día de hoy siente su belleza resaltar al levantarse por la mañana, decidida a hacer caso a su sentimiento, opta por vestir una falda de 10 cms. arriba de la rodilla en un intenso azul eléctrico y una blusa tipo ajustada al cuerpo color beige, combinando también estas prendas con zapatos y accesorios de colores que hacen buena empatía con su vestimenta. Una vez terminada de vestirse, está por salir de su hogar, a centímetros de la puerta cuando viene el inesperado grito: “¡A donde vas vestida así! ¡Pareces una piruja! ¿Qué acaso no tienes moral? Ponte inmediatamente algo más formal ¡Ninguna hija mía se va a vestir así!” A Perla la invade inmediatamente un sentimiento de rabia porque sabe que no es ninguna “piruja” pero hoy tenía ganas de vestir así.

¿Cuántos casos conozco como el de Perla? Uffff, decenas, me atrevo a decir que cientos.  Personas que dejan de hacer cosas que le agradan por el sentimiento de culpa o bien, que hacen otras que no les agradan por ese mismo sentimiento. Sin embargo ¿se ha preguntado usted, amable lector, de donde viene este sentimiento?

La culpa es un sentimiento que invade y no permite vivir en armonía con uno mismo. Creo que sabe a lo que me refiero amable lector: esa “conciencia”, ese sentimiento de “ahogo”, ese pensamiento que está todo el tiempo recriminando “X” o “Y” causa de que se hizo algo “mal”.

Sin embargo, la culpa ha sido asociada a otro término que, por siglos, le ha dado en la madre al ser humano: La moralidad. La “moralidad” no es algo intrínseco al ser humano, es decir, no es propio de el, sino es un invento. La moralidad cumple la función de hacer valer una “normalidad” impuesta por alguién más, es decir, es un invento para comportarse tal como y otra persona quiere que te comportes, aunque no te guste.  Que me equivoco estoy escuchando lejos, que la “moralidad” es para mantener una “sociedad”.

Pregúntese amable lector entonces qué ha hecho en nombre de la “moralidad”: ¿Qué ha dejado de vestir por esa moralidad? ¿Qué ha dejado de comer por esa moralidad? ¿A quién ha dejado de frecuentar por esa moralidad? ¿Qué pasatiempo ha dejado de practicar por esa moralidad? ¿Cuánto ha afectado su sexualidad esta misma moralidad?

Veálo en usted mismo amable lector: cosas, pasatiempos y personas que ha dejado por la “moralidad”.

A partir de los 60’s del siglo pasado se vino una contracultura para la moralidad: los “hippies” impulsaban una vida de amor y paz con sexualidad libre y permitiendo que escogieras tú mismo qué es lo que querías hacer, incluyendo a quién te querías llevar a la cama…… obviamente, varios grupos sociales, gobiernos y, sobre todo, religiones (ahorita hablamos de eso) pusieron “el grito en el cielo” por estos movimientos y no tardaron en descalificar a estos “hippies” como de “peligrosos”, “desadaptados”, “estúpidos” y demás linduras,  a tal grado llegó esta campaña que aún hoy decirle “hippie” a alguien es sinónimo de alguien desobligado, peligroso o tonto (¿a poco nunca han escuchado el clásico “pinche hippie“?).

Hoy, mundialmente, existen movimientos por impulsar esta “moralidad” (obviamente con su dosis de culpa) y llevarla a los más grandes niveles, gobierno incluído. En México actualmente tenemos 2 perfectos ejemplos: en fechas recientes, el gobierno de Quéretaro estaba impulsando una norma para PROHIBIR (háganme el grandísimo cabrón favor) que la gente se besara en público, también pedir limosna y prácticas de publicidad. Yo me atrevo a decirle a hicks (actual gobernador de querétaro) que si en su infancia no le dieron amor, ese es su pedo, pero los besos es un aspecto PROPIO del ser humano y es algo tan normal como comer o respirar, pero si su “moralidad” le impide ver a dos personas besarse, entonces cuando salga a la vía pública que salga con una venda en los ojos (ya trae una en el cerebro) porque no por el yo voy a dejar de mostrar mi afecto por mi pareja o mi familia cuando se me de mi regalada gana.

El otro ejemplo (y más grave) es el reciente encuentro mundial de “familias” (así, entre comillas) organizado por la iglesia católica en mi hermoso México donde se suscitaron (muy) desafortunadas declaraciones, que nos hacen ver los pensamientos retrógadas de los más altos ministros y obispos de esta religión: entre otras linduras, se abogó porque la mujer dejara de trabajar (ese es rol del “macho”), no vistiera ropa “provocativa” y que las personas de la comunidad homosexual se quedaran en sus casas y en la calle fueran “normales” (¿les suena algo de parecido con la ley que intentó implementar hicks en Querétaro?).

Estas (estúpidas) declaraciones nos hacen ver que poderosos grupos desean regresar esta “moralidad” ¿Porqué? Simple: es poder. El poder de hacer que la gente se comporte tal y como tú quieres. ¿No me cree amable lector? Pregúntese usted, si es hombre, cuántas veces ha querido mostrar su afecto a otras personas pero no lo ha hecho porque lo pueden tachar de “puto”, “mariquita”, “sentimental”, “maricon” y “mandilón” o, si es mujer, cuantas veces se ha detenido de decirle a su pareja como prefiere tener relaciones sexuales o cuando las quiere tener porque le puedan decir “puta”, “golosa” e “insaciable”. La moralidad ha impedido a muchísimas personas el desarrollarse totalmente en ciertos aspectos (sobre todo el sexual) o de mostrar su afecto por otros…… con todas las consecuencias que eso acarrea.

Hoy podemos ver las consecuencias de toda esta moralidad: Parejas que no se entienden sexualmente, padres que no les dicen a sus hijos que los aman, hombres y mujeres que dejan de usar ropa que les gusta, personas que desprecian a otros por su clase social y un sinfín de cosas más por una “moralidad” que, para rematar, ni siquiera es nuestra, sino mandato de alguién más.

Lo peor es lo último que acarrea la moralidad: la culpa. El sentimiento de que algo que nos gusta, algo que queremos hacer “está mal” y dejamos de hacerlo o de tenerlo “porque está mal”.

Amable lector: si usted ha dejado de decirle a su pareja, hijos, parientes o amigos que los ama o estima “porque el que dirán”, si usted ya no platica con su pareja de sus necesidades sexuales para llegar a un acuerdo, si ha dejado de vestirse como le gusta, si ha dejado de un lado pasatiempos que le agradaban, si ha dejado de frecuentar amigos que no le agradan a alguien más, si ha dejado de verse al espejo y decirse que vale la pena…………. y todo eso lo ha hecho por la “moral” y la culpa, recuerde que todo eso lo está haciendo por alguien más a quien ni siquiera conoce, porque la moral no es del ser humano: es sólo una herramienta de control.

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  • Ninguna
  • Yamir De Jesús: Si fuera veras y bien documentado dicho libro y no mitos que muchos mexicanos se tragan te apoyaria
  • exram: Y es que desvian la critica al sistema que con tal de la ganancia no le preocupa el medio ambiente, al ser humano que no le preocupa el medio ambiente
  • eoz: Ya siento que te quiero!!
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