No hay vacantes!

Estás despedido.

Posted on: mayo 13, 2009

-Quiero tu renuncia a partir del viernes.

No existen peores palabras, en tiempo de crisis, que las anteriores; y más cuando hasta hacía poco tiempo tus jefes y jefas aseguraban que los tiempos futuros serían mucho mejores, que era por el bien del proyecto los sacrificios realizados, que… en fin, la bonanza tocaría pronto a nuestras puertas.

La metálica e impersonal frase se dejó escuchar por todos los Departamentos y Jefaturas de la Dependencia Gubernamental cuyo nombre quiero deliberadamente omitir. Así pues, al estupor inicial siguió la consabida ira ¿Por qué? ¿Nada más yo? ¿No se suponía que formaba parte del Proyecto? ¿Qué pasó con los acuerdos? ¿Quién lo ordenó? Etc. Después la siguiente sorpresa; el Subsecretario fue el primero en recibir la orden y posteriormente los despidos en cascada; primero las Direcciones Generales de Área, luego las Direcciones y Subdirecciones Operativas, por último, las Jefaturas de Unidad Departamental. Más de 160 ceses y todos en menos de 15 minutos del martes. Mal empieza la semana para el que ahorcan en lunes, dice el refrán.

La tragedia,  en realidad, se empezó a escribir cuatro meses antes en diciembre del año anterior cuando el líder moral y Hombre Fuerte en el Sistema anunció, en la comida de fin de año, sus intenciones de contender por un puesto de elección popular; tras las felicitaciones y apoyos unánimes por su decisión, siguieron los pleitos y jaloneos propios de cualquier reacomodo político. Con el líder moral fuera de la Dependencia, los subalternos que buscaron ascender en el poder forjaron sus propias y personales alianzas. “Fulanito será el líder del equipo y lo que quieras, pero ahora ya no manda aquí”, se escuchaba en los pasillos y corredores; era claro que las alianzas, enroques, sacrificios y demás movimientos no pararían sino hasta el término de la administración. Sin embargo, al final la historia oculta fue otra.

Efectivamente, el líder moral logró los consensos necesarios para poder garantizar su postulación al cargo de elección que él deseaba; parte de los acuerdos consistieron en que otro compañero de fórmula aportaría la masa de votantes necesarios para ganar las elecciones y otros dos compañeros más de fórmula, los conectes y puentes necesarios para conseguir las mejores posiciones en las Cámaras. El precio por la operación fue la totalidad de las plazas de la Dependencia Gubernamental en donde el líder moral había estado. Estos acuerdos fueron mantenidos en secreto hasta el fatídico martes en que las órdenes de renuncia empezaron a llegar a todos los despachos de Jefes, Subdirectores y demás. En otras palabras, el gigantesco equipo de trabajo había sido vendido en canal al mejor postor y había llegado la hora de mandar las reses al matadero. Así pues, a partir del martes, la actividad frenética, pues es necesario elaborar las actas de entrega recepción y estos documentitos son mamotretos en cuatro tantos cuya extensión y cantidad de páginas crece de manera proporcional al nivel de responsabilidad del servidor público que tiene que entregar o recibir.

-¡Son decisiones estúpidas! La opinión de los futuros cesados cuando alguien pregunta y yo dije que no, no son estúpidas, son las decisiones obvias y evidentes de quienes se sienten ya seguros en el cargo y para ellos el trámite de ganar una elección es sólo eso, un trámite administrativo más. Los que vienen, los nuevos jefes y jefas son parte del equipo de quien aceptó la transacción, el puesto de elección a cambio de la Dependencia. Así de simple, así de cruel, así de gandalla. A los nuevos ya se les cuecen las habas por empezar a ordeñar el presupuesto.

Esto que cuento lo viví y lo padecí muchas veces. En algunas ocasiones como simple subalterno de uno de esos Jefes o Subdirectores; en otras, la fatídica sentencia era a mi persona y mi cargo y todo para que el sensei moral pudiera quedar posicionado en un mejor nivel de poder personal para él y unos cuantos más. Todo a cambio de mandar las reses al matadero o de dejar a los soldados y oficiales en la estacada. Es tiempo de elecciones y este drama, seguramente, nuevamente se pone en marcha. El acto final es tu salida del despacho u oficina cargando tus pertenencias personales y con la incertidumbre de tu destino reflejada en la cara. Mal termina la semana para el que sentencian en martes y ejecutan en viernes.

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