No hay vacantes!

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Hoy no me disfrazo

de Dios para amarte:

vengo como soy,

hambriento, desnudo,

desmedido, rústico,

demasiado frágil,

con el hilo a punto

de desvanecerse,

con el grito armado

de punzantes ruegos

en noches enteras:

¿qué soy sin ti

sino un vil despojo

de antiguas querencias,

fe ciega, fe muda,

fe compadecida?

Si pudiera echar el tiempo a un lado y jugar a la cena con tus muñecas, en lugar de enviciarme con el trabajo cotidiano y justificar mis ausencias proveyendote de los material, no de cariño; si en lugar de enclaustrarte en un espacio cerrado hubiera jugado al papalote en el parque; si pudiera explicarle a Dios que no te llevara porque me muero si no escucho tus risas, tus preguntas inocentes y tu maravillosa fe en la gente.

El 5 de junio me contaste que descubriste que las catarinas volaban y Santa Claus es más gordo que Baltazar, contesto mi celular y seguiste contandome tus descubrimientos y alegrías.

El 5 de junio me diste un beso y acariciaste mi cara porque no me rasuré y gritaste “raspa tu cara, papá.

El 5 de junio recibí en mi celular que se quemaba una guardería. Yo estaba en una junta y hasta que me llamó tu madre, me dí cuenta que ahí estabas.

El 5 de junio cargue tu cuerpecito ya muerto, inerte, inocente, quemado, con tu rostro desfigurado por el fuego.

El 5 de junio se fue mi angelito a cuidarme desde el cielo.

El 5 de junio me arrancaron mi corazón.

Desde el 5 de junio le pido a Dios fuerzas para no ir por ti.

Desde el 5 de junio veo hijos de puta y ángeles caídos.

No puedo despedirme de ti y pido a Dios que te cuide, porque yo no te cuide.

Mi angelito, mi bombochas, mi nena, mis ojos, mi vida, mi carne.

Te fuiste y no te puedo decir adiós.

Soñé anoche con mi eterna novia color de sueño, que siempre le canto un poema épico a cambio de su sonrisa y su risa en forma de mariposas monarcas.

Al cerrar mis párpados me encuentro en el campo azul, andando junto con conejos negros y traviesos, sin avanzar centímetro alguno voy y de todos modos disfruto mi impotencia. Arranco al descubrir a mi amada nadando en arroyuelos de vino tinto y con peces de corcho jugando con la caña de pescar del viejo del costal.

Las flores susurran travesuras y perversiones porque saben que mis represiones y bloqueos no gobiernan mis anhelos, mis miedos aparecen en algodones de azúcar y son devorados por duendes vestidos de mariachis.

Siempre mi sueño culmina cuando mi novia color deseo me regala un beso en la mejilla y dice “Eres lo más maravilloso de mi vida. Vuelve conmigo”.

Despierto. Recuerdo que no debo cenar pesado.

Son muchas las noches que sueño contigo y no te puedo alcanzar.

Son muchos mis deseos de escuchar la melodía de tu voz.

Son demasiados los motivos para rendirte pleitesía.

Son demasiados los años que ando sobre tu cuerpo.

Son muchos los besos que tengo guardados.

Son tantas cosas que decirte.

Y llevas muerta 10 años.

Soñar duele mucho.

Más sin ti.

Voy a confesarte que voy a hacer esta noche:

Antes de ir por ti a tu casa, voy a buscar el cuarto de motel más sexy que mis salario pueda comprar; después voy a ir al mercado de libaneses y compraré 80 rosas negras de Estambul para decorarlas en todo el lugar; después aromatizaré con incienso azul de Bombay; luego decoraré la cama con poemas escritos de mi puño y letra, en papel azul y con tinta púrpura; prepararé thé inglés del que te gusta, queso manchego de Villareal, pan negro alemán y vino francés, y, por supuesto, tus cigarros ducados que tanto te fascinan aunque me des un cáncer pulmonar; por supuesto no puede faltar las velas aromáticas del valle de Nostromo y la vajilla italiana para completar la mesa; ambientaré con música de Strauss y de Luis Miguel (nadie es perfecto) nada más porque eres melómana; compré un traje Oscar de la Renta, con corbata de seda azul y camisa blanca Giorgio Armani para la gala que nos espera; desconectaré la televisión, radio, teléfono, nuestros celulares y cualquier cosa que pueda interrumpirnos.

Te advierto que cubriré tus ojos con venda de algodón para que sea una sorpresa.

No tengo más ideas, pero esta noche estaré contigo.

El detalle de no pensar en ti todos los días como si eso fuera lo más importante en mi vida. No se como decirte lo que siento porque mi mayor angustia es no saber como decirte el tamaño de mi amor por ti. Ignoro si lees esto en el ciberespacio porque no tengo más referencia de tus gustos que tu licenciatura en informática.

No puedo exigirte lo que no sabes aún y espero que entiendas mis motivos a pesar que no sabes nada de mi desde hace años. Es imposible volverte a ver si no tengo más allá de una esperanza de volverte a ver.

Se me ocurre muchas cosas por escribirte y solo tengo unos cuantos minutos para explicarte mis anhelos más oscuros y mis perversiones más explícitas. Espero que entiendas que todo esto es caminar enmedio del fuego de desesperaciones sin indicios de tristeza.

No me gusta escribir por escribir y parezca que simplemente no tengo idea de lo que te quiero decir. Pero sostengo mi expectativa de volverte a ver un día.

Será porque la madrugada es aliada de mis nostalgia y será que tanto pienso en ti que la rutina de imaginarte junto a mi, solo quiero imaginar que te doy un beso para nunca más mis labios aterrizen en mi piel.

Solo pienso en ti. Imaginando cualquier tontería, pero solo es eso, imaginar que soy feliz.

Basta eso para seguir viviendo.

Te pido un espacio de tu tiempo para amarte eternamente.

Te pido un lugar en tu mente para repetirte que te amo.

Te pido un espacio en tu mirada para pintarte caricaturas color alegría.

Te pido el aroma de tu cuerpo para acariciarte con rosas negras de El Cairo.

Te pido dos gotas de tu sangre para utilizarlas en mi pluma celestial.

Te pido las curvas de tu cuerpo para pasear mis oscuros deseos.

Te pido un minuto de tu cordura para estallar mi locura por ti.

Te pido la esclavitud de tus palabras para liberarme de mi tristeza.

Te pido la puerilidad de tus berrinches para controlar mis enojos.

Te pido el sonido de tus pasos para que guíes mi ceguera.

Te pido la atención de tu dios para que se empate con mi virgen.

Te pido la virginidad de tus odios para contentar mis demonios.

Te pido la malicia de tu dulzura para envenenar mis malas intenciones.

Te pido que vetes al abandono para despedir mis despechos.

Te pido un tiempo cercado para amarte para siempre.