No hay vacantes!

Archive for the ‘Orfanato de Utopías.’ Category

Y ha llegado el otoño, con su sereno vestido de lluvia, colándose por esas pequeñas grietas que en los corazones suelen dejar los sentimientos olvidados. Lloran los olmos lágrimas amarillas que se desgranan y caen sobre la hierba con el estampido de mil adioses, arrancando a la tierra el olor de las primeras gotas de lluvia. Las almas se retraen tras las ventanas mojadas, dibujando recuerdos sobre el vaho de los cristales del tiempo. Allá abajo el mar, acerado, verde, y las rocas, oscuras, verdes, braman su pasión y escarcean pudorosamente amparados en la bruma. La última golondrina parte hacia el sur como una negra saeta de libertad que araña las nubes con su grito de soledad rezagada. Los niños la miran pasar chapoteando su voluntad de vivir sobre los charcos del futuro mientras desde sus libretas, aún en blanco, les sonríen caracolas, árboles, casas, aviones, el abuelo y un balón.

No será este otoño, quizás, en el que muera la poesía. Porque será un otoño también de ilusiones enmarañadas en alambre de espino. Y será el otoño de los hombres-golondrina que a juzgar de las corbatas equivocaron el vuelo; el otoño de las carnes laceradas, donde las soledades tienen un horizonte de arena. Un otoño de brazos retorcidos por el eco de las botas militares, un otoño quebrado por la retórica de las bocas llenas de oropel, a un lado, y por el silencio de las bocas llenas de tierra al otro.

Será un otoño que necesite de hombres y mujeres libres que peleen, si quieren llamarse a sí mismos hombres y mujeres, por la libertad de otros hombres y mujeres; que no permitirán que el viento borre las huellas que sobre la arena dejaron miles de pasos. Un otoño cuya lluvia lavará las conciencias haciendo correr por las alcantarillas la indiferencia y el egoismo.

Sera un otoño, al fin y al cabo, que necesite de la poesía.

Anuncios

He tardado algún tiempo en encontraros. Sé que nos conocemos de antiguo, pero ni vosotros ni yo somos los mismos. Hubo un tiempo en que todos juntos recorríamos un camino. Luego, las cosas de la vida, me di la vuelta y la mayoría ya no estabais. Los que venían detrás encontraron el camino limpio porque ya nosotros habíamos usado las piedras que había en él, arrojándolas contra el sistema.
El sistema; debí haber empezado a buscaros por ahí, suponer que cuando alguien se marcha furtivamente es porque va a un sitio que le avergüenza.
Quien no es revolucionario a los 15, no tiene corazón. El que lo sigue siendo a los 30, no tiene cabeza”.
Y ese aforismo llena de algodón la boca de vuestra conciencia.


¿Dónde quedaron, pues, vuestras revoluciones?
Queríais cambiar el mundo a golpe de poemas y ahora tratáis, a golpe de cheques, de que el mundo no cambie.
Queríais cambiar las pistolas por flores, y ahora pedís más pistolas que protejan vuestras flores.
Vuestros culos se fueron acomodando a los sillones de diseño y el mundo empezó a ser un sitio más cómodo cuando vuestra vista comenzó a fallar selectivamente para ciertas cosas.
Tú, que te llenabas la boca de teoría social y lucha de clases porque tu padre no se podía permitir comprarte los lindos vestidos de las demás, intentas acallar mi boca ahora que tu marido te los compra.
Tú, que sufriste la explotación fregando platos en un bar del barrio, apagas ahora tus habanos en los platos de un lujoso restaurante.
Tú, adolescente ecologista que gritabas “debajo del asfalto aún hay hierba”, hoy pides más carreteras para llegar antes a tu coto privado de caza.
¿En qué momento cambiasteis las consignas por los eslóganes publicitarios, los viejos símbolos por las marcas comerciales? ¿Quizás cuando descubristeis que era más cómodo dejarse manipular por la televisión a denunciar que la televisión estaba manipulada?
El hambre ajena dejó de importaros cuando la canción de moda apagó el rugir de los estómagos vacíos.
Luchabais contra la mediocridad y al final hicisteis de la madurez la excusa perfecta para rendiros.
Ahora yo os he encontrado. Para ello sólo tuve que dejarme guiar por el hediondo rastro de la indiferencia.
Ya no hay héroes ni villanos; no he venido a vosotros para juzgaros sino para comprenderos. Y también para dejaros un mensaje de todos aquellos que cayeron en la cuneta del camino fieles a sus ideas y a sus sentimientos, de aquellos que aún siguen caminando y de muchos otros que están empezando ahora a recorrerlo con ilusión.
El mensaje es bien sencillo: tened cuidado; la solidaridad sólo apunta hacia abajo y nunca hacia arriba. La indiferencia termina apuntando hacia uno mismo.

Si las utopías son como los perros – que cuanto más grandes y fuertes son, más grandes y fuertes deben ser sus dueños – aquí podrá encontrar alguna a su medida. Tenemos muchas. A veces llaman a la puerta de madrugada y cuando abrimos encontramos ahí sola, asustada y llorosa, alguna utopía que nos mira desde abajo. Unas vienen escuálidas y tan tan chiquitas que apenas llegan a capricho. Aquí las dejamos entrar, las alimentamos, les damos calor, jugamos con ellas. Otras llegan orgullosas y altaneras, flamantes y soberbias, y se hace necesario- lecciones de humildad- recordarles dónde están y dejar que ellas mismas se pregunten por qué.
Todas sueñan con que alguien venga y las adopte; y las saque de aquí y las transforme en horizonte y las haga vivir en muchos pechos y en muchas gargantas. Sí, también las utopías tienen utopías.
La realidad es que cuando salgan de aquí muchas morirán de frío en cualquier esquina. Otras se fosilizarán en sueños de nostalgia adolescente. Pero quizás alguna haya, rebelde y despeinada, que vaya cobrando fuerza y termine convirtiéndose en ideología o en revoluciones y un día nos envíe una postal desde la risa inédita de un niño con la barriga llena.
Hasta entonces, y si no se anima usted a llevarse alguna a casa, pásese al menos por aquí de vez en cuando para jugar un rato, para darles esperanzas, para cantarles una nana y también, por qué no, para que pueda usted recordar que sigue vivo.

Etiquetas:


  • Ninguna
  • Yamir De Jesús: Si fuera veras y bien documentado dicho libro y no mitos que muchos mexicanos se tragan te apoyaria
  • exram: Y es que desvian la critica al sistema que con tal de la ganancia no le preocupa el medio ambiente, al ser humano que no le preocupa el medio ambiente
  • eoz: Ya siento que te quiero!!