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No discriminación

No discriminación

Dana se acerca a su tienda de ropa favorita, le llama poderosamente la atención un escaparate débilmente iluminado por la luz de un foco brillantemente colocado, en el escaparate se encuentra un pantalón pesquero de azul eléctrico intenso, de buena costura y mejor gusto.

Dana empieza a buscar por la etiqueta para revisar si es de su talla, súbitamente la encuentra y su cara cambia en un instante de expresión, deja el pantalón que hasta hace un momento casi idolatraba y se pone a revisar otras prendas. Paola (su amiga) le pregunta: “¿Qué pasó?, ¿No había de tu talla?”, a lo que Dana le responde: “Sí, es de mi talla, pero la etiqueta dice: Hecho en México”.

Como la historia de Dana seguramente conocemos más de una, incluso casi puedo ver una sonrisa pícara del lector o lectora que en más de una ocasión ha rechazado un producto por el único hecho que la etiqueta dice que está hecho en México, y es que en nuestra mente ronda la imagen de que la calidad yace solamente en las marcas extranjeras: Gucci, Levi´s, Louis Vuitton, Dolce & Gabbana, Ray Ban, Hush Puppies y un sin fín de nombres cuya mayor merito, para el mexicano, es ser extranjeros.

En México sin duda contamos con una infinidad de productos propios que sufren el peor estigma que puede haber: el malinchismo. Desgraciadamente, este estigma NO se limita a los productos….

A través de esta vida que he tenido la fortuna de poder vivir, he podido ver más de una Dana rechazando a un Jesús, Daniel o Arturo por aceptar a Michael ¿Porqué? Sencillo: es extranjero. No importa que Michael sea bien conocido por su alcoholismo y adulterio, ¡ah! pero es extranjero……

Así mismo, en las empresas se rechazan a Mónica, Adrián, Diana, Luis, Sara y Jorge para puestos gerenciales o de liderazgo para otorgárselos a Melissa y Joseph, no importa que las primeras 6 personas mencionadas tienen años en la empresa y conocen de “cabo a rabo” su operación.

¿Donde está “lo malo” de ser Mexicano?

Yo me parto de la risa con los que gusto llamar “los mexicanos de septiembre”: aquellos que portan en ese mes (solamente en ese mes) en sus carros o camionetas su banderita de México comprada en Soriana, Ley o cualquier otro centro comercial que guste, portando la camiseta de la selección por lo menos 5 días en el mencionado mes y que el 16 de ese mes están afónicos por que el 15 se cansaron de gritar: “¡Viva México cabrones!”…… pero siguen despreciando los productos mexicanos, creyendo que México no tiene solución y que mientras haya mexicanos, México está perdido. ¿Qué clase de amor a México es ese? (ojo que no dije “amor a la patria” ni “amor al territorio”, que son cosas muy distintas a MÉXICO).

Uno de los peores cáncer de este país es, precisamente, el malinchismo: el hecho de  no creer NI en sus gentes, NI en sus hábitos, NI en sus costumbres NI en sus productos por el único, exclusivo y estúpido “hecho” de ser nacional. Ahí está nuestro mayor “pecado”: no creer en nosotros mismos.

¿Sabía usted que en el extranjero una idea “general” del mexicano es que traemos todos un traje de mariachi y que nos sentamos al lado de un Nopal a beber tequila? ¿Sabía usted que muchos de sus “preciados” extranjeros piensan que ni siquiera hay agua potable aquí? Claro, no son todos, pero la idea del mexicano es un ser huevón, sin aspiraciones y que gusta de estar borracho, y, si lo piensa, es hasta cierto punto lógico: es de sentido común que muy difícilmente que alguien más nos quiera si no nos queremos nosotros. ¿Cómo puede México darse a querer si sus propios habitantes no se quieren?

Repito la pregunta: ¿Donde está lo malo de ser mexicano?

Dejemos los estigmas a un lado, dejemos de un lado el malinchismo, dejemos de un lado las ideas exclusivas y discriminatorias: la calidad de gente no la hace su lugar de origen, la hace la propia persona.

Y esto no es limitativo a México. Hermanos Salvadoreños, Bolivianos, Peruanos, Brasileños, Cubanos y un sinfín de límites territoriales más: no hay diferencia con los ríos y montañas con los que han gustado dividirnos y trazarnos líneas imaginarias donde se nos dice que del límite para acá es México y del límite para allá es Guatemala. Todos somos iguales y que no sea una línea (impuesta) imaginada lo que nos haga diferentes, sino nuestros ideales, ideas y objetivos.

Dejemos la discriminación y el malinchismo de un lado y optemos por una igualdad de ideas e ideales.



  • Ninguna
  • Yamir De Jesús: Si fuera veras y bien documentado dicho libro y no mitos que muchos mexicanos se tragan te apoyaria
  • exram: Y es que desvian la critica al sistema que con tal de la ganancia no le preocupa el medio ambiente, al ser humano que no le preocupa el medio ambiente
  • eoz: Ya siento que te quiero!!